18 abril 2009















Abril para soñar después del tiempo ido,
entre la pausa de dos olas azules
o acaso sobre cielos labrados de algodón
con una piel de nube por almohada
y adentrándome en el joven misterio
de esa felicidad liviana que convocas.

Quiero ver detrás de tus gafas oscuras,
dirigiendo mis ojos a los tuyos
como un dardo de luz iluminando este abril ceniciento,
y quisiera seguir solazosamente el trazo de tu mano
descubriendo letra a letra tu siguiente palabra,
la que nace desde el impulso de tu pensamiento
y en un breve segundo germina en la cuartilla.

La imaginación también tiene un sonido,
un color inventado,
un toque de paladar entre dulce y amargo,
es por eso que volar se consigue sin más alas ni vientos
que ese cerrar los ojos imaginándote.