06 febrero 2014
















Se me mueren los perros cada noche
y recién levantado los entierro
-después ya pienso en ti-


Me acicalo
me aseo con esmero
suavizo la mirada con tu cielo escarchado
salgo a comprar un suéter cachemir
una camisa oscura de seda japonesa
-ofrendas a tu tacto-


Embellezco con el sol de la calle
sonrío a las aceras
saco pecho
deambulo entre los setos
acaricio los verdes con los ojos
separo los instantes en cajones de barro
te traigo
te desnudo del luto
-incinero la veloz rectitud de la tristeza-

Pero al morir la tarde
con tu mano en el filo
decido silenciar los violines
no descubrirte más
no sacarte del hueco
concluir tu existencia figurada
dar cuerda al mal reloj
ser de nuevo hombre cuerdo.
.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

sólo puedo decir, SUBLIME.
Esto nace desde el sentimiento más puro de la fugacidad desleal del amante verdadero contenido.

Lo más maduro y real de la edad propia.

Un gran abrazo desde,,,,,,,

Mayte dijo...

Tus palabras embellecen cada calle de las emociones, siempre tan poeta, siempre tan tú.

Buena vibra!

Amando García Nuño dijo...

Buena decisión. No descubrir más, me refiero. El descubrimiento, la extracción del hueco, es como una profanación. Y eso sí que es propio de los cuerdos.
Abrazos, siempre

Duna al Desnudo dijo...

"incinero la veloz inquietud de la tristeza"...
Mi más sincero aplauso.
Me quedo contigo. Un beso enorme.