26 febrero 2014













Fue al abrir la ventana de la nostalgia
cuando titubeante se coló un gorrión
dulcificando así el rumor de los cuervos.
Desde muy lejos traía en su pico
la levedad de una hoja de durazno,
tras dejarla caer sobre mis manos,
antes de regresar por donde vino,
me susurró al oído con su canto:
Está bien, ya la abandonó el frío,
su cabello ha rescatado el brillo,
en sus mejillas maduran las manzanas,
tiene el cielo en su retina impreso,
duerme, sueña sin usar tu almohada,
apenas te recuerda, no parece importarle
saber si tú también saliste ileso.

3 comentarios:

Mónica Alvarez dijo...

Hola Robin
la nostalgia nos trae algunas interrogantes sobre nuestro pasado. Ojalá no hayamos dejado heridos en el camino pero no hay garantías.
Saludos desde Chile

Amando García Nuño dijo...

Cuidado con lo que dices, luego irá a contarle a ella tu correspondiente colección de mentiras.
Abrazos, siempre

aurorasr17 dijo...

Una pasada de poema. Mi más sincera admiración.