18 enero 2014
















Sufrir la herrumbre,
la confabulación de los silencios
contigo encerrada en ese prisma opaco,
incrustada en mi entraña tu incertidumbre.
Mientras yo,
con un abre suertes enmohecido,
pretendía recuperar la flor tras el invierno,

encontrar escenarios en tus armarios viejos,
cimentar tu creación -esa llama en el mar-

Quise ser impoluto cada noche,
entregando a los párpados la llave
del portalón de piedra que da acceso al delirio
tras las crucifixiones cotidianas
y el deber concluido al apagar la luz,

pero me fue imposible 
no entristecer en niebla cada madrugada
recorriendo la esquiva imagen de tu cuerpo
-ese pan para hambriento-

No hay fe ni escapulario capaz de liberar de lo ilusorio,
de lo experimentado a lo largo del siempre,
la pasión arremete condecorando a fuego
la estridencia y su ruido, 
la paciencia y su eco.


Nunca se hilvana la ilusión con el mismo hilo,
ni es la aguja la misma, 
ni los nuevos atuendos,

por eso las cimas del amor son desiguales,
como son los deseos, 
como las inquietudes.

3 comentarios:

Amando García Nuño dijo...

Mira que resulta difícil no entristecer en niebla cada madrugada, negar la herrumbre.
Abrazos, siempre

Mayte dijo...

No se sufre si la noche es cerca de tus palabras, llenas de belleza!!

Un beso enorme.

Anónimo dijo...

Hay desigualdades a tiempo
hay desigualdades atemporales,

Hay inconformismos insomnes

e insomnes de inconformismo.

Mírame, ahora,

¿ cielo o ciénaga ?

¿ciega o cuerda?

Repartimos las tareas,

uno soñaba, otro realizaba.......

Hay pena para todos,

nostalgias afortunadas.

Hay mutismo en nuestras miradas.

El deseo de revivirse

habiéndose aceptado, por fin.

Si el amor, es contemplarse

LIBRES.......

Deja ir mis cadenas,

saca brillo a las tuyas

y cuando las lances
a la eternidad, entonces,
sólo entonces,

seremos nuestros.



"Lahuelllitadealado"