03 diciembre 2013














He cogido la tableta de chocolate
tras pensar en sus propiedades antioxidantes
según he ido leyendo desde hace un tiempo
y teniendo en cuenta mi lenta oxidación
he descargado la mandíbula con plena libertad, 
usando los molares,  triturando
circundándola,  tragando con fruición,
sin indicio de culpa por dejarme llevar.

Gracias a ese simple hecho
y como por hechizo
desaparecían los años descuidados a la nada,
las soledad de antes,
tu sombra descosida del recuerdo,
la huella de la muerte ligada a mi orfandad.

Veo y observo la tableta,
su dureza aparente,
su transformación al ensalivarla,
su dulcificar el paso de los segundos.
¿Será cierto que tiene
la formula de la felicidad?
.