09 septiembre 2013













La ira es una espina con abrazo ceñido
los sueños un espejo de cristales veloces
y este correr de antílopes es una falsa huída
de la noche a la aurora en tan sólo un instante.
La miopía ha empañado los celestes paisajes
con el barro asfixiando los luminosos peces
de sedosas escamas, de libertad marítima,
y al fondo del armario con piel de terciopelo
van las opacidades recuperando triunfos.
Las gratas dilaciones van desarmando urgencias
un zarpazo en la noche ha talado al insomnio
tal vez por eso sigue la retina del ansia
visitando paisajes de abandonada suerte,
tal vez por eso el lirio de las marchitas hojas
propaga su perfume engalanando el aire.
.

3 comentarios:

Amando García Nuño dijo...

Cuando ese zarpazo tiene esqueleto de alejandrino...
Abrazos, siempre

daniela dijo...

Tal vez, tal vez, y por eso a la distancia siento ese aire, ese rumor de galanteos de lirios, a veces marchitos pero paradogicamente bellos y llenos de vida.

NtC dijo...

Magnífico.