03 diciembre 2013














He cogido la tableta de chocolate
tras pensar en sus propiedades antioxidantes
según he ido leyendo desde hace un tiempo
y teniendo en cuenta mi lenta oxidación
he descargado la mandíbula con plena libertad, 
usando los molares,  triturando
circundándola,  tragando con fruición,
sin indicio de culpa por dejarme llevar.

Gracias a ese simple hecho
y como por hechizo
desaparecían los años descuidados a la nada,
las soledad de antes,
tu sombra descosida del recuerdo,
la huella de la muerte ligada a mi orfandad.

Veo y observo la tableta,
su dureza aparente,
su transformación al ensalivarla,
su dulcificar el paso de los segundos.
¿Será cierto que tiene
la formula de la felicidad?
.

09 noviembre 2013








Al entornar los ojos,
escuchando el murmullo marino en la bahía,
puedo advertir que continúo viviendo
del oscuro vaivén de tu silueta,
de tu danza hechicera cercenando las olas.

Eres como neblina acogiendo en tu seno
una alargada tarde de verano,
el ondular del hilo primoroso
de una pequeña hoguera elevándose al cielo.
Por ello te conservo entre mis camuflajes
al lado del insomnio, a la vera del ansia,
y en la madreselva de las insurrecciones
sigues aleteando sobre mis pensamientos
encalando paredes de mi vetusta casa.

Alada e invisible gaviota de mi cielo,
impecable resurges desde las ilusiones
del joven deslucido por la crueldad del tiempo.
...

09 septiembre 2013













La ira es una espina con abrazo ceñido
los sueños un espejo de cristales veloces
y este correr de antílopes es una falsa huída
de la noche a la aurora en tan sólo un instante.
La miopía ha empañado los celestes paisajes
con el barro asfixiando los luminosos peces
de sedosas escamas, de libertad marítima,
y al fondo del armario con piel de terciopelo
van las opacidades recuperando triunfos.
Las gratas dilaciones van desarmando urgencias
un zarpazo en la noche ha talado al insomnio
tal vez por eso sigue la retina del ansia
visitando paisajes de abandonada suerte,
tal vez por eso el lirio de las marchitas hojas
propaga su perfume engalanando el aire.
.

16 julio 2013

Una ciudad de cuentos
















No sé de otra ciudad ni otro lugar
de playa tan vital, mar tan brillante,
con tal capacidad en conseguir
rememorar mi juventud al instante.

No conozco otra tierra donde el aire
arremoline sobre los guijarros
una huella tan dulce y armoniosa
un soplo tan doliente, tan cercano.

El cielo la deshoja cada noche
el sol la templa con delicadeza
y una luna de tejados desiertos
salva nubes, mima las estrellas.

A pesar de su belleza clara
el mundo la contempla de soslayo
pero aun así reposa esa mirada
en su cálido regazo milenario.

En ella habita un pueblo mestizado,
un gentío irracional, desconcertado,
apaciguado por un poder mefítico
que ha sabido exprimir todos sus gajos.

Este pueblo desunido y afable
con un  sigilo que provoca llanto
vagabundea entre las quimeras,
sin conseguir engrandecer su canto.

A pesar de gozar la riqueza
rebosante en sus campos olvidados
mi ciudad asume el sabor agridulce,
su  luz en soledad, su cuento infortunado.

Y va barriendo. muy de tarde en tarde,
los trozos de cristales afilados
que cubren sus magnificencias,
sus pocos regocijos y todos sus quebrantos.

18 junio 2013











No soporto el silencio como antes,
ni el silencio del agua ni el de mi mismo,
pero sobre todo me resulta insufrible
en las desiertas noches de verano
y en las adolescencias repentinas.

Ya no estiro los brazos sin motivo
para abrazar el árbol de mi vida,
o de las vidas que me pasan cerca,
esas con las que a menudo me encuentro
en el sendero que bordea el riachuelo.

Y es que así, sin  quererlo, de repente
todo cobra un sentido sin sentido
y la burbuja explota a baja altura
cuando los ojos esperaban verla
ascender hacia el cielo lentamente.
.

15 mayo 2013

Telaraña















Uno despierta enmarcado y viniendo
de un soñar galeones con cañones inertes.
Salta al fondo del día contemplando,
surcado por manecillas indomables,
la agonía de un reloj con símbolos ambiguos.
Uno ya no encuentra los rostros conocidos
ni allá en los campos verdes
ni aquí en las sombras calmas.
Del amor ni las espinas quedan
y el pardo suelo se anega por un cúmulo
de aguaceros sazonados con lágrimas. 
Bajo las nubes de la álgida existencia
se bosqueja la sombra de una arboleda huidiza,
tanto mirar al centro y el final es traslucido,
una hostil telaraña de fugacidad al viento.

13 febrero 2013














Arduo es dejar a un lado el gris de las paredes,
desperezar ante el rigor del cauce.
Cada rayo de luz,
cristal afilado hiriendo las dulces melodías,
cada gota de lluvia,
beso muerto anegando canciones traídas del pasado.

Cuando los avatares de las encrucijadas
perdieron su presencia despidiendo caminos
van las horas cayendo en un pozo sediento,
palidecen los días en campos desecados.
El semblante del niño se arruga con la noche
allí donde el encuentro con la esencia del hueso
se desencaja en busca de una entrada secreta,
donde los ateridos clavos de la nostalgia
se incrustan en la lápida de una tumba desierta.
Ya el ramo colorido del deseo
perdió su imperio, su sueño de platino
y un frívolo desfile de astillas incendiadas
se aviva con el viento de esta soledad hueca,
de este mundo cubierto por ceniza desnuda.
Ya no vuela la historia, ya no navega el tiempo,
sólo la seriedad del nudo entristecido
del silencio profundo pariendo semejanzas,
desazón enojosa descendiendo a la bruma
del explosivo, rígido punto final del cuento.

Intensa permanece la traba prodigiosa
(resguardado el aliento por la inefable vida)
a la invasión feroz de las ausencias.
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