14 abril 2012




















Aquella tarde herida
que me dejé soñar por algún dios
en la plaza mayor de un pueblo blanco
y vi pasar las gentes
con un cansancio viejo al caminar
y en seria soledad de pensamiento.
Aquella tarde frágil
me fundí en el aroma de tu ausencia
hasta llegar a ti como si fueras
parte de ese lugar ensombrecido,
y el paisaje de ti rompió la tarde
en una nebulosa de esqueletos,
de suaves ecos soleados por los años.
Cada esquina desanuda un beso
y en cada calle aguarda
una pequeña parte de tu cuerpo
Te ame como a la tierra,
como arcilla de artista en el silencio
de un taller donde tiene
la paz su ley y el corazón su tiempo.

3 comentarios:

Mayte dijo...

Arcilla de letras que moldeas llena de belleza!

Besos.

Marinel dijo...

Cuánto tiempo sin verte y escuchar tus silenciosas palabras hechas poema,en este caso repleto de nostalgia y con el peso infame dela distancia alargada cual ciprés.
Un beso.

Anónimo dijo...

Recuerda tu esqueleto cada día y dale movimiento,andanzas y caminos..
Patea la vida con tus huesos
y saborea el resultado de tu energía
Al no olvidar tu cuerpo olvidarás
el peso de la presencia de la muerte y sólo ella volverá para esclarecerte la oscuridad si alguna vez lo necesitas.

La Huellita de Al-lado.