04 octubre 2012













Frente al reto del papel vistiendo el blanco
gira la rueda del presente con lentitud pasmosa
y las ebrias palabras van desplegando alas,
navegando en metáforas cual pájaros fugaces.
Con un cerrar los parpados se alcanza la tristeza
más pura, más rendida, más golondrina huida,
del pecho de los mares surcados por las penas
manan naves guerreras con sus velas danzantes.
Cartílagos de almas sueñan sin pretenderlo
ceder a la conciencia del mundo conocido
porque frecuentemente el silencio en el hombre
denota un sufrimiento que esconde en la penumbra 
caracolas ocultas en bancos de arena solitaria
Un roedor intestino armó su madriguera
en un prado atestado de amapolas quebradas,
las ancestrales fobias y las cuentas pendientes
arrastraron los restos de la hacienda incendiada.
 Y el hermético macho de esta especie fecunda,
con su apariencia recia, su simular ser fuerte,
su acero cauteloso e intensamente opaco, 
va encubriendo lo fláccido de su anhelante espíritu.

18 junio 2012










Tras el visillo de la nostalgia
una inercia infecunda me cubre con su chal
y una hebra de tinta teje un nuevo vestido
alumbrando así un poema desalentado.

Aunque
una luna de invierno me retorna a tu isla
te veo como al pasado recorriendo su cauce,
preso de ese torrente que arrastra los crepúsculos
y fatalmente próximo al mar de los olvidos.
La reina del tablero avanza inquebrantable
sin saber protegerse bajo ruinas o sombra
y deja, poco a poco, la vida arrinconada
con una niebla fría cegando la llanura.
La brea de las antorchas se consume,
contadas veces vibran los tallos de los lirios,
mientras tanto para el resto del mundo
el campo de batalla es una obra de arte,
un obsequio a los ojos de la supervivencia.
Los lienzos apagados
revisten las paredes agrietadas y sucias,
y allí donde se enturbia la visión del presente,
recostada en el fondo del armario,
reposa solitaria la maleta de sueños.
Todo lo que fue escapa
con el viento de un tiempo que azota inexorable,
al volver cada calle sólo existen solares,
tiendas desocupadas, estantes desolados,
albores apagados y ceniza humeante.

17 mayo 2012















Amparada en su sudario melancólico,
con la risa por traje en primavera,
el rocío siempre a punto en la mirada
y girando en la noria del deseo,
nada hay más asombroso que la vida.
Una rémora íntima nos frena
pero puede descubrirse una fortuna
en las fauces del bosque penumbroso,
y es por ello que de cuando en cuando
corresponde abrir con desmesura
los ventanales de la casa de siempre
desalojando el polvo que los años
posó sobre los estimados muebles.
Luego… salir al llano, a las ciudades
donde luces y calles desperezan,
resucitar los labios con todas las estrellas
halladas en la noche del recuerdo.
Y es justo entonces cuando
conviene alzar la falda de la muerte
y complacerse en su culo pretencioso
antes que alcance a girar su rostro,
despreocupadamente,
como esperando con paciencia admirable
retornarnos al olvido infinito.

14 abril 2012




















Aquella tarde herida
que me dejé soñar por algún dios
en la plaza mayor de un pueblo blanco
y vi pasar las gentes
con un cansancio viejo al caminar
y en seria soledad de pensamiento.
Aquella tarde frágil
me fundí en el aroma de tu ausencia
hasta llegar a ti como si fueras
parte de ese lugar ensombrecido,
y el paisaje de ti rompió la tarde
en una nebulosa de esqueletos,
de suaves ecos soleados por los años.
Cada esquina desanuda un beso
y en cada calle aguarda
una pequeña parte de tu cuerpo
Te ame como a la tierra,
como arcilla de artista en el silencio
de un taller donde tiene
la paz su ley y el corazón su tiempo.

17 marzo 2012

















En la arena tus pies abandonan sus huellas
y su lecho cubierto de mar aparenta un pedazo de cielo,
la brisa melodiosa transita por tu pelo
mientras yo te contemplo, embelesado,
navegando melancólicamente en mi velero.
En la orilla las olas coronan su viaje recalando en tus dedos
y tú, resplandeciente, oteas un horizonte sin velos ni misterios,
la libertad te ampara con un vestido nuevo,
mientras yo, persiguiendo tu estela con mis ojos,
observo tu silueta componiendo en el aire
un poema de amor para lo eterno
Te seduce la mar, su clamor,
su festivo oleaje, su precipicio azul,
su cortesía mortal, su calma y desenfreno
Te arrastra su marea y al alba su sosiego,
es como esa tristeza que viene sin quererlo,
sin saber el porqué, sin avisar “ya llego”,
un buen día se aproxima, anida en el trastero
y sacarla de ahí es poder disfrutar
almendros floreciendo en pleno invierno.
.

14 febrero 2012


En la pureza creo sólo al cerrar los ojos
con una luz ligera clareando los recuerdos
y pienso en el estrago de los letargos grises
desplegando en el viento sus hojas desnutridas
cuando canta la noche su solitaria copla.
Entiendo del amago de los falsos amigos,
su ruido indiferente es un salmo baldío
y en la desolación de lo que nunca ha sido
son un junco inflexible rompiendo la armonía
pues su deslealtad lúbrica empapa los secretos.
Sé de huecos del tiempo sin tuétano ni carne,
de una concupiscencia silenciada en clausura,
de esa leve tristeza que es un pájaro inmóvil
a pesar del estruendos de las detonaciones
y de la tempestad quebrando los navíos.
Voy por la estrecha senda que anticipa la muerte del asombro
.