19 septiembre 2011
















Una mujer siempre es un enigma
si sabe contemplar con ausente mirada
el mar perdido, la serena montaña,
los verdes valles, la crepitante hoguera,
y enseñar a mirar tras la ventana,
de ambos lados,
como desde un velero al viento de la vida.

Una mujer es un bello misterio si consigue
festejar sus caderas entre los viejos sauces de la tarde,
alimentar el fuego de una historia de amor desde sus ojos,
y dedicar el baile de su pelo a la brisa.

Una mujer es un cierto milagro cuando decide
despedir el hastío usando el trazo de una curva en su boca,
o entreverarse con la limpia frescura de un arroyo
tras convocar al sol en su piel delicada.

Una mujer consigue abrir luz en el cielo
tras la lluvia pesada de los años y el ruido,
es un faro de asombro en la noche reptante
y una placidez vieja volviendo del exilio.

2 comentarios:

Letras y Arte dijo...

Enigma. Misterio y milagro... todo sutilmente enhebrado en el gènero... Muy bello. Un beso

Mayte dijo...

Una mujer que vibra en tus palabras...maravillosa.

Besos.